Con un nuevo Mundial en marcha, se renueva la pasión argentina.
Qatar ya pasó y los jugadores van por más.
Terminó la espera: el Mundial de EE.UU., México y Canadá 2026 está en marcha y se renueva, como cada cuatro años, la ilusión de todos sus participantes. Un Mundial en el que Argentina será el país defensor del título, algo que no ocurría desde el mítico Italia ’90.
Por este y otros condimentos será una Copa especial. Ahora sí, se tratará de la última cita mundialista de Lionel Messi, quien aún sigue con la llama encendida a pesar de que en Qatar pudo haber dicho basta, cerrando así su película en la Selección de la manera soñada.
Sin embargo, el espíritu competitivo de Lio le impidió hacer lo que hubiesen hecho muchos… No conformarse con la foto de Qatar e ir por más, aún a riesgo de que la última imagen suya en un Mundial no sea la esperada.
¿Y el Mundial?
Esta vez sucede algo curioso: probablemente sea el Mundial con menos previa o clima de Mundial de las últimas versiones. En la antesala a otras Copas del Mundo, la fiebre mundialista se filtraba en todos los niveles, en todas las conversaciones. Quizás se deba a que la coyuntura aún no permita ocuparse al 100% del torneo, o a que Argentina haya podido romper el maleficio y llegue como campeón, o a que el fútbol local haya seguido en plena competencia.
Además, en esta era de hipercomunicación y redes sociales, durante tres años y medio no dejaron de repetirse goles, triunfos, jugadas o situaciones de Qatar 2022, por lo que nunca nos “despegamos” del todo del Mundial anterior, algo que en tiempos pasados no ocurría, lo que favorecía a la ansiedad en la espera.
Lo cierto es que recién comenzó a sentirse la cercanía en serio cuando se puso a la venta el álbum de figuritas, casi a principios de mayo. No obstante, tampoco quedan dudas de que -a pesar del escaso clima previo- el país se paralizará cada vez que la Selección defienda el título.
Abrimos el libro de quejas… La FIFA se ocupó de que este sea el Mundial ideal para los que les gusta el fútbol ¿Cómo es eso? El querido Gianni Infantino fue convirtiendo a la Copa del Mundo en un espectáculo global por encima de lo deportivo.
La bendita pausa de hidratación, la inédita triple sede (con recorridos de miles de kilómetros entre estadio y estadio), la ampliación a 48 equipos -con la aparición de selecciones insólitas-, un entretiempo en la final que durará 30 minutos por la abundancia de shows… Un Mundial convertido en un Superbowl.
Hablando de fútbol
Cerrado el libro de quejas, hablamos de fútbol ¿Podrá Argentina repetir y lograr la hazaña del bicampeonato? No se da desde los tiempos del Brasil de Pelé (Suecia ’58 y Chile ’62), pero vestido de celeste y blanco está Messi y todo puede pasar, aunque el tiempo pase para cualquiera.
Correrá por cuenta de Lionel Scaloni armar un equipo sólido que pueda mantenerse en lo más alto. En las eliminatorias, el equipo logró altos picos de rendimiento, combinados por periodos de más chatura. Además, al DT no deberá temblarle el pulso si tiene que dejar en el banco o reemplazar a algún prócer de Qatar como Otamendi, De Paul o el mismísimo Lio.
En cuanto a candidaturas, Francia y España llegan en un gran momento y de entrada son los rivales a vencer. Pero, por suerte, esto es fútbol (el de verdad, no el “americano”), con todo lo que eso significa: imponderables, resultados ilógicos, partidos impensados, figuras que no aparecen y tapados que se destapan.
Lo cierto es que, una vez más, allí estaremos desde donde sea alentando a los colores. Vamos por la cuarta, ¡Vamos, Argentina!
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