La tradición no entra en una postal

La tradición no entra en una postal

Cada 10 de noviembre, la Argentina celebra el Día de la Tradición. La fecha recuerda el nacimiento de José Hernández, en 1834, y suele venir acompañada por una escena conocida: poncho, caballo, mate y guitarra. 

Pero la tradición que importa no cabe entera en esa postal. 

Hernández conoció de cerca la vida rural bonaerense. Fue periodista, político y militar; en 1869 fundó El Río de la Plata, periódico desde el que denunció los abusos contra los gauchos. Años después, esa preocupación encontró su forma más perdurable en El gaucho Martín Fierro, publicado en 1872. La obra no presenta al gaucho como una figura decorativa: cuenta la historia de un hombre empujado al servicio militar, separado de su familia y perseguido por un orden que lo deja al margen. 

La Biblioteca Nacional la describe como una denuncia de esa marginación. (Biblioteca Nacional) 

La fecha también tiene su propia historia. En 1939, la Provincia de Buenos Aires instituyó el 10 de noviembre como Día de la Tradición. En 1975, la Ley nacional 21.154 extendió la celebración a todo el país. (Ley provincial 4756, Ley nacional 21.154) 

Ese recorrido revela algo menos solemne y más interesante: las tradiciones no son piezas inmóviles heredadas sin discusión. Se eligen, se transmiten y también se revisan. El propio Martín Fierro fue una intervención en el debate de su época: puso en primer plano a quienes quedaban fuera del relato oficial y convirtió su experiencia en literatura. 

Por eso, celebrar la tradición no debería limitarse a repetir símbolos. También puede ser preguntarse quiénes los construyeron, qué historias quedaron afuera y qué costumbres siguen vivas en distintas regiones del país. La Argentina no tiene una sola manera de ser argentina; tiene muchas voces, comidas, músicas, lenguas y memorias. 

El 10 de noviembre, entonces, no pide disfrazar el pasado de presente. Invita a leerlo con atención. Y a recordar que una tradición vale menos por la estampa que conserva que por la conversación que todavía es capaz de abrir.