Aprender a leer no puede depender de quién gobierne

Aprender a leer no puede depender de quién gobierne

En la Argentina, la alfabetización volvió a ocupar un lugar central en la agenda educativa. Hay un Compromiso Federal, un Plan Nacional, 24 planes jurisdiccionales, formación docente y dispositivos de evaluación. Es un punto de partida que merece ser reconocido. Pero hay una pregunta que sigue pendiente: ¿cuánto de esa prioridad se traduce en chicos que efectivamente aprenden a leer y escribir? 

Una política educativa no se mide por la cantidad de programas que anuncia, sino por los aprendizajes que logra. La alfabetización requiere tiempo, continuidad y enseñanza sistemática. No se construye en una gestión ni puede depender de los tiempos políticos. 

Un chico que hoy tiene dificultades para leer no puede esperar a que el sistema resuelva sus disputas. Necesita respuestas ahora. 

El problema aparece cuando cada cambio de gobierno trae nuevas prioridades, programas y denominaciones, y termina reemplazando lo anterior en lugar de evaluar qué funcionó y qué necesita corregirse. Revisar es parte de gobernar; empezar de cero, una y otra vez, es desperdiciar experiencia y tiempo. 

Ese vaivén tiene un costo concreto: lo pagan los estudiantes. Cuando se interrumpen políticas sin evaluar sus resultados, el sistema pierde memoria y las escuelas quedan sujetas a decisiones que no siempre respetan los procesos de aprendizaje. 

Ceará, en Brasil, ofrece un antecedente para reflexionar: allí se sostuvo una política de alfabetización durante más de quince años, atravesando distintos gobiernos. La pregunta es inevitable: ¿qué podría lograr la Argentina si construyera acuerdos capaces de sostenerse en el tiempo? 

Esa responsabilidad no corresponde únicamente a los gobiernos. Los sindicatos docentes, como actores centrales del sistema, también deben formar parte de los acuerdos que permitan dar continuidad a las políticas y garantizar mejores aprendizajes. 

La alfabetización no debería tener dueño político, gremial ni partidario. Debería ser una responsabilidad compartida, con objetivos claros, recursos, evaluación y compromiso sostenido. 

No necesitamos empezar de nuevo cada cuatro años. Necesitamos construir sobre lo aprendido, corregir lo que no funciona y sostener lo que da resultados. 

Porque aprender a leer no puede depender de quién gobierne. Ese es uno de los desafíos centrales de gestionar la educación en la intemperie. 

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Lic. Fernando Bonforti

Director de FB Educación & Gestión
Consultor en Gestión Educativa | Analista de Políticas Educativas
Instagram: fb.educacion.gestion – WhatsApp: +54 9 11 22354065