Manuel, el custodio de la Virgen de Luján

Manuel, el custodio de la Virgen de Luján

El partido jugado en Miami el 3 de julio pasado contra Cabo Verde, me hizo recordar que eran el grupo de islas que hasta 1975 fueron una colonia portuguesa. 

Los primeros colonizadores llegaron en 1460 y en poco tiempo se fue convirtiendo en el lugar donde los traficantes compraban y cargaban a los esclavos provenientes de África para vender en América y Europa. 

Nuestro país tiene un vínculo muy especial con un esclavo que llegó desde ellas a nuestras tierras en 1630. Unos meses antes había sido comprado, junto a muchos otros por el navegante portugués Andrea Juan, quien pensaba venderlos en Buenos Aires. 

Después de estar un tiempo en Brasil cargando los pedidos que debía llevar al Río de la Plata, entre ellos iban dos imágenes de la Virgen por pedido de su amigo Antonio Farías de Saa. Las necesitaba para poner en la capilla de su estancia en Sumampa, hoy provincia de Santiago del Estero. 

Al llegar a destino, el navegante, tiene inconvenientes con los papeles, por suerte su amigo Bernabé González le soluciona los problemas y en agradecimiento le entrega a Manuel. El nuevo dueño administra una estancia a orillas del río Luján. 

El cargamento es llevado en carretas desde el puerto hacia el Norte, la segunda noche de viaje llegan a la estancia y pueden descansar. Al querer seguir a la mañana siguiente, una de las carretas, eran tiradas por bueyes, no se movía. Luego de varios intentos, y de sacar algunos cajones seguía sin avanzar. Deciden bajar uno de los cajones dónde está la Virgen con el Niño pero los bueyes no se mueven. Bajan la otra caja, la de la Purísima Concepción y los animales comienzan a caminar. La vuelven a subir y se para. 

Manuel abre el cajón y ve la hermosa imagen, llenos de emoción y alegría, los presentes dicen ¡Milagro! ¡La Virgen se quiere quedar acá! 

Desde ese momento Manuel es el encargado de cuidarla. Ayuda a hacer una capilla junto a la casa, se ocupa de su limpieza y de mantener encendida la lámpara de aceite o las velas para iluminarla. 

Recibe a los peregrinos que iban a verla y comienza con el aceite de las lámparas a curar a los enfermos que iban a pedir ayuda. Al igual que con los abrojos que a veces encontraba en el manto de la Virgen hacia pastas para curar. 

El Negro Manuel es tenido por amigo de todo el pueblo. Tanto es así que a instancias de Ana de Matos la mujer que compró la Virgen cuando los herederos de don Bernabé la vendieron pidió a los vecinos de Luján hacer una colecta para comprarlo. 

Al ser libre ayudó a hacer otra capilla en lo que será más adelante el centro de la futura ciudad. 

En la actualidad en Roma se está tratando su Beatificación. 

Martha B. Gallino