Cómo enseñamos Alemán

Cómo enseñamos Alemán

¿Es difícil aprender alemán?

Es difícil enseñarlo, pero si el docente está realmente preparado, su obligación está justamente en hacer fácil lo difícil. 

¿Es mejor estudiar con un nativo?

Es relativo.  Hablar un idioma no da autoridad para enseñarlo.  Por ejemplo, ¿Vos como hispanohablante te animarías a enseñarle castellano a un alemán? Probablemente no sabrías cómo empezar y, fundamentalmente, al no saber cómo piensa un alemán, dificilmente encontrarías la explicación que mejor entienda.  Y al revés, si un experto en castellano rioplatense te enseña alemán, sabe como llegar a vos.

¿Es verdad que hay que aprender una lengua extranjera como aprenden los niños?

Es inexacto. La base principal de la lengua madre ya está incorporada en promedio a los tres años de edad de un infante, época en que recién se empieza a tener recuerdos justamente porque recién se ha terminado de formar en el cerebro la memoria a largo plazo.

¿Entonces cómo hay que estudiar alemán?

De manera atenta y con conciencia de cada elemento que forma parte de una frase.  Es paradójico, pero antes de la difusión de los multimedios la enseñanza era muchísimo más efectiva, ya que activaba la capacidad de abstraer, de pensar, de imaginar.  Este sistema que podríamos llamar “pequeña universidad de idiomas” se abandonó en favor de la imagen en movimiento y de ahí que las personas tarden en aprender y se frustren mucho más que hace unas décadas atrás.

¿Cómo sería el sistema de la “pequeña universidad”?

Es sencillo:  uno debe conocer cada parte de una oración ya que, de otro modo, es imposible darse cuenta de cómo debe ensamblarse con agilidad el pensamiento natural en alemán.  Articulando esto, el camino se facilita enormemente.  Ya que da libertad; lejos de ser rígido, el sistema posibilita que algunos de nuestros alumnos elijan crear situaciones muy graciosas mediante sus ejemplos.

¿Y la pronunciación?

Para el que está acostumbrado al espánglish, no hay paralelo en alemán a ello, pero a veces suele forzárselo a una especie de germañol.  Ése es el lado equivocado del asunto.  El camino más fácil y placentero es el contrario, es decir el que proporciona el entrenamiento de la dicción nativa desde el primer día.  Pero para ello el docente tiene que ser locutor, de otro modo, no conocemos cómo dicha articulación podría tal vez ser comunicada y explicada en detalles debido a que, simplemente imitando, no se fija.

¿Debo tener conocimientos previos?

No.  Únicamente tomamos alumnos DESDE EL INICIO