Emociones en fertilidad

Emociones en fertilidad

Podríamos asegurar que el estrés está íntimamente relacionado con la experiencia de Infertilidad, ya que se manifiesta como resultado de la dificultad para concebir un hijo, de no saber cuál es la causa de infertilidad, de no saber si se va a lograr el embarazo algún día, y de la presión que se siente desde el mundo exterior. 

Las parejas con problemas reproductivos suelen referirse a la infertilidad como la peor crisis de sus vidas y es frecuente oírles decir frases como “esto es lo peor que me ha pasado en la vida”. 

Otra emoción frecuente es la ansiedad 

Producto de la incertidumbre y de la imposibilidad de prever si finalmente se logrará una gestación, las parejas suelen pasar por fuertes estados de ansiedad, con una sintomatología muy característica: dificultad para respirar, cansancio, mareos, fuertes dolores de cabeza, etc. 

También puede presentarse la depresión. El propio concepto de infertilidad resulta en muchas ocasiones intolerable para quienes la padecen. 

Los índices de depresión de los pacientes con problemas reproductivos son equiparables a aquellos pacientes con diagnóstico de cáncer, dolor crónico y enfermedades cardiovasculares. 

Enfado. “¿Por qué a mí?” es una frase muy frecuente en aquellos que buscan una explicación a su infertilidad. Están enfadados, pero no saben explicar bien con quién, si con ellos mismos, con su pareja, con el médico que les ha dado el diagnóstico, o con algún ser superior que los está castigando. 

Sensación de: “nada tiene sentido en mi vida si no tengo un hijo”. Es fundamental para la salud mental de estos pacientes y se recomienda tener en marcha otros proyectos además del de tener un hijo. 

Si el tratamiento fallara, tener en mente otras actividades que nos gustaría hacer y que las hemos dejado a un lado, nos ayudarán a pasar este momento difícil y recomenzar con ilusión un nuevo tratamiento. 

La oscilación del humor es característica de los pacientes en reproducción. Un día pueden estar esperanzados con el tratamiento, deseosos de comenzar y otros días, deseando irse, sin querer escuchar y con poca receptividad. 

¿Qué cosas podrían mejorar estas sensaciones? 

Vivir esta experiencia de a dos, como pareja, sentirse acompañado por el otro y si es una mujer sola, vivir la experiencia consigo misma. Aunque no siempre puedan acudir a consulta juntos, lo fundamental es sentir y saber que el otro está presente. 

Pedir ayuda cuando lo consideren necesario. Los psicólogos son muy útiles en estos momentos y les proporcionarán herramientas para ayudarles a sobrellevar las situaciones más difíciles. 

Preguntar todo lo que les viene a la mente, expresarle al especialista lo que sienten, las preocupaciones que tienen. 

Es fundamental tener otros proyectos en marcha, además del de ser padres. Centrarse en un único objetivo que no depende totalmente de nosotros, no resulta beneficioso, sobre todo cuando no sabemos cuándo se logrará ese objetivo. 

No vivir el tratamiento como la última opción para ser padres, sino como un tratamiento que todos esperamos salga bien, pero al mismo tiempo puede que no sea el último. 

Por último debemos tener en cuenta que cuando una pareja se enfrenta a un problema reproductivo, la mujer tiende a expresar su tristeza llorando y refugiándose en sus seres queridos. 

El hombre sin embargo, suele adoptar conductas de evasión, busca refugiarse en su trabajo, en salidas con amigos, etc. Esto no quiere decir que uno esté más angustiado e implicado con el proyecto que el otro, sino que cada uno expresa su malestar a su manera. 

Dra Irene Dall´Agnoletta
Especialista en Medicina Reproductiva
Dir Médica Procrearte Filial Escobar y Maschwitz
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