Podemos hablar mejor

Podemos hablar mejor

Hablar es algo que hacemos habitualmente, y quizás por lo automático de esta conducta muchas veces lo hacemos de manera impulsiva y sin tener conciencia de las palabras que utilizamos. Decir lo que pensamos sin filtro, nos puede ocasionar muchos problemas en nuestra relación con los demás.

Hay un punto importante para tener en cuenta, ser sincero no es lo mismo que tener razón, podemos ser sinceros y aun así estar equivocados; y por otro lado, nuestra verdad está construida desde nuestras creencias y experiencias, con lo cual, siempre es nuestra perspectiva, y como la nuestra, la otra persona tiene la propia, de manera que hablar sin pensar nos conduce inevitablemente a una situación conflictiva como mínimo. 

Cuando hablamos impulsivamente, corremos peligro de decir cosas que lastimen mucho y que luego son difíciles de borrar, en nosotros y en los otros. Todos sabemos que hay palabras que condicionan fuertemente y que si las escuchamos nos hieren y si las decimos, luego, cuando reflexionamos nos llenan de culpa.

Quizás, una manera de controlar la impulsividad sea ser un poco más empático, más conscientes de nuestros propios juicios y del poder de las palabras que utilizamos, porque una vez que salieron de nuestra boca, es muy difícil dar marcha atrás

Siempre podemos elegir que decir, no se trata de mentir, se trata de ser lo más honesto que podamos y expresar con respeto nuestro punto de vista. 

Cuenta una historia, “Un poderoso rey tuerto de nacimiento invitó a los tres mejores retratistas de su reino para que pintasen su retrato. Les dijo: – Si hacéis un mal retrato, os castigaré; pero si hacéis uno bueno, os recompensaré muy por encima de vuestros sueños.

El Primer pintor hizo un cuadro que mostraba el ojo ciego del rey. El monarca lo mandó a ejecutar porque consideró que le había faltado el respeto. El segundo pintor mostró que los dos ojos del rey eran perfectos. El rey ordenó que fuese apaleado por falsificador y por mostrar algo fuera de la realidad. El tercer pintor, no obstante, retrató al rey de perfil, mostrando en el lienzo tan solo su ojo sano. Este pintor fue nombrado retratista oficial, y se le cubrió de oro y grandes honores”

Ana De Innocentiis
Consultora psicológica