El “centrojás” del que hablaba todo el pueblo

El “centrojás” del que hablaba todo el pueblo

Eusebio Videla fue el primer crack de la zona. Símbolo de Tigre, jugó en La Máquina de River y salió campeón con la Selección.

Cada domingo, durante más de una década los pilarenses escuchaban, pegados a la Spika, las hazañas de Eusebio Videla, el aguerrido volante que jugaba con el 5 en la espalda. Sin dudas, el primer crack de la zona.

Corrían los gloriosos años ’40: no había mundiales por causa de la Segunda Guerra, por lo que Argentina se privó de participar con jugadores de la talla de Labruna, Pontoni, Pedernera, Moreno, Martino y más nombres. Entreverado en esas canchas repletas estaba Videla, relatado por el infalible Fioravanti.

Nacido en 1918, Eusebio creció en Pilar en épocas en las que la liga local estaba animada por Peñarol, San Lorenzo, Atlético y Sportivo, mucho antes del nacimiento de la Liga Escobarense.

Desde muy joven se sumó a las divisiones menores de Tigre, donde se destacaba en la “cuarta especial” cuando le llegó el llamado para integrar el plantel superior.

Ni él sabía que se iba a convertir en un símbolo del club de Victoria: allí jugó 207 partidos –todavía hoy está entre los diez con más presencias- y marcó 10 goles. Su entrega y despliegue en la mitad de la cancha lo convirtieron en ídolo de inmediato.

Exitoso

Los comienzos de la década del ’40 fueron épocas de prosperidad para Tigre, que llegó a tener en su formación a nueve jugadores con pasado o presente de Selección Nacional.

En ese marco, Eusebio Videla fue convocado para los Sudamericanos (hoy Copa América) de 1941 y 1942. En el primero, disputado en Chile, participó en los triunfos por 1-0 frente a Uruguay y ante el combinado local. Allí salió campeón con Argentina y compartió plantel con gigantes como Adolfo Pedernera y el Charro Moreno, nada menos. A ellos volvería a tenerlos como compañeros al año siguiente…

Sin dudas, La Máquina de River Plate es uno de los equipos más emblemáticos de la historia del fútbol argentino. Lo que pocos recuerdan (y casi nadie sabe) es que un pilarense estuvo entreverado allí, entre esos grandes: Eusebio Videla, quien fue contratado por el Millonario y así dejó a su querido Tigre.

Incluso se dio el lujo de ser inmortalizado más de una vez en la tapa de El Gráfico, dada la magnitud de su figura en aquellos tiempos. Protagonizar la portada de la revista era una especie de “confirmación de popularidad”, de pasaporte al olimpo de los grandes deportistas nacionales.

Pero la alegría no fue completa: si bien a lo largo de dos temporadas jugó 31 partidos (mancando un gol), Videla no logró dar la vuelta olímpica en Núñez, ya que River fue subcampeón de Boca en 1943 y 1944.

Al año siguiente, en el Millonario ya pedía pista un pibe que jugaba en su mismo puesto y que terminaría siendo un símbolo de los que llevan el 5 en la espalda: Néstor “Pipo” Rossi, que se adueñó de la titularidad y relegó a Eusebio, quien ya casi no tuvo continuidad con la banda roja.

Así fue como a principios de 1945 Videla fue trasferido a Huracán (70 partidos, 3 goles), donde jugó hasta 1947, momento en el que dejó el fútbol profesional cuando apenas estaba bordeando los 30 años. Una carrera breve pero muy fructífera.

Las imágenes que se conservan de su paso por el deporte de elite lo muestran como un joven de mirada recia pero noble, buen porte, luciendo durante buena parte de su carrera el típico bigote “anchoíta” de aquellos tiempos. Eusebio Videla, el “centrojás” del que hablaba todo el pueblo. 

Lic. Alejandro Lafourcade
revista 4Estaciones