Josefa Dominga Balcarce San Martín, una heroína francesa

Josefa Dominga Balcarce San Martín, una heroína francesa

El 14 de julio de 1836 día que la Revolución Francesa cumplía 47 años, en una finca de Grand Bourg a 7 km de París, nacía la segunda nieta del general San Martín. La niña fue bautizada con el nombre: Josefa Dominga Balcarce San Martín.

 Sus padres Mercedes San Martín y Mariano Balcarce se habían casado en 1832 y ya eran padres de María Mercedes quien había nacido 3 años antes en la Argentina durante el viaje que el joven matrimonio había hecho al país por los compromisos diplomáticos del joven. Josefa o Pepita como la llamaría su abuelo a pesar de haber nacido en Francia también tendría la nacionalidad argentina. Las niñas amarían al país de sus mayores a través de sus padres pero sobre todo por los recuerdos y las anécdotas de su célebre abuelo. La casa tenía una planta baja y 2 pisos con techos de pizarra y estaba rodeada por un gran parque donde había una huerta con árboles frutales, un invernáculo, un jardín y una caballeriza. El general se entretenía con el cuidado del jardín y de la huerta, nunca perdía la oportunidad de cabalgar y estaba muy informado tanto de los  sucesos de Europa como de América. Cuentan que las niñas disfrutaban ayudándolo en el parque y escuchando sus relatos.

 Las famosas Máximas escritas para Merceditas fueron el eje de la educación de las pequeñas y que dos de las mismas las guiaron siempre: “Dulzura  con los criados, pobres y viejos” y “Caridad con los pobres”. En 1848 se produjeron en varias ciudades de Europa graves desórdenes sociales a causa de las deplorables condiciones de vida de los trabajadores. Don José decidió con su familia mudarse a una zona alejada de París y con un clima más favorable para su salud. El lugar elegido fue Boulogne –sur –Mer donde fallecería 2 años más tarde. 

Después de un tiempo, la familia resuelve instalarse en París pues el trabajo diplomático de don Mariano así lo requería.

Las jóvenes perfeccionaron sus estudios de idiomas y siguieron practicando  las tradiciones culinarias y todo lo adecuado para la educación de una dama. Al poco tiempo compraron una residencia veraniega llamada el Petit Chateaux, en Brunoy a solo 30 kilómetros de la capital y al que se podía llegar en tren. La vida transcurriría entre ambas residencias. Lamentablemente a los 27 años fallece María Mercedes quien nunca se había casado. Después de unos meses de luto Josefa contrae matrimonio con el diplomático mexicano don Fernando Gutiérrez de Estrada perteneciente a una de las familias más destacadas de ese país. La pareja no tuvo descendencia. Pepita era una dama muy culta que hablaba aparte de francés y castellano, inglés, alemán, latín y griego pero sobre todo era muy  solidaria. Además de ocuparse de su esposo y de sus padres, comenzó a organizar los recuerdos de su abuelo para que llegasen a las futuras generaciones. Ayudó al general Mitre y a otros mandándoles información sobre el general para las distintas biografías y notas que se estaban haciendo sobre él.

En 1875 el fallecimiento de su madre hace que distintos sectores del gobierno Argentino soliciten el traslado de los restos del abuelo al país para cumplir el deseo del general: “Que su corazón descanse en la Argentina”  Acción que pueden cumplimentar en abril de 1880 despidiéndolo en el puerto de El Havre.  Don Mariano fallece 5 años más tarde.

(Antes que finalice el siglo, el primer director del Museo Histórico Nacional Argentino, Adolfo Carranza, le solicita a Josefa, objetos y muebles del general para que puedan ser exhibidos. Colabora con mucho entusiasmo enviando lo solicitado con un croquis del dormitorio para que sean respetadas las ubicaciones.)  

En esos tiempos comienza a acrecentar su atención hacia el cuidado de los más necesitados. Haciéndose muy reconocida en la zona. A la muerte de su esposo en 1904 y próxima a cumplir los 70 años, decide organizar la Fundación Balcarce y Gutiérrez de Estrada, para ello transforma su residencia en la sede y más adelante en un hogar de ancianos. El parque será desde ese momento una huerta para atender las necesidades del refugio y para los necesitados de la zona. 

El Hogar de Ancianos de Brunoy se convierte en un referente de la época y en un prestigioso centro hospitalario, donde se atendía y operaba a los carenciados. Es por ello que hace un curso de enfermería, para colaborar y ayudar al personal y a los enfermos que se acercaban al lugar. 

Cuando estalla la Primera Guerra Mundial por estar muy cerca del mar el ejército francés le solicita que se trasladen a otro lugar por ser una zona muy peligrosa. Algo que no acata en su totalidad. Ayuda a  reubicar a los ancianos pero transforma la casona en un hospital de campaña siendo asistida por las hermanas de la Congregación de la Sagresse. La idea fue la de atender no sólo a los soldados franceses sino a todos los heridos que llegasen sea la nacionalidad que fuese. Fueron 4 años de una ardua labor. 

Es por ello que Francia la condecoró en una emotiva ceremonia con la Cruz de la Legión de Honor y la Medalla de la Reconaissance. Siendo también distinguida por La Cruz Roja. En el lugar los soldados salvados en Brunoy pintaron  banderas con la leyenda: “Gracias, señora, usted es más valiente que nosotros”. 

Al poco tiempo el hospital volvió a a transformarse en el asilo de ancianos.

En su testamento escrito de puño y letra donó sus bienes en Argentina al Patronato de la Infancia. Mientras que su residencia de Brunoy la cedió a la Sociedad Filantrópica de París. 

Falleció el 17 de abril de 1924, todo el pueblo acompañó sus restos hasta el panteón familiar. Una de las calles de ciudad la recuerda con su nombre. 

En 1951 Argentina repatrió los restos de Mercedes San Martín, su esposo e hija mayor, los 3 reposan en la provincia de Mendoza.

Francia no autorizó que se trasladasen los de Josefa por considerarla una heroína de ese país. 

La abuela Martha

marthaconhache@gmail.com