¿Qué mujer estamos siendo?

¿Qué mujer estamos siendo?

Hoy en este espacio te quiero compartir lo que he sentido, lo que voy viendo y escuchando, invitándote a que nos pensemos y re pensemos desde la pregunta: ¿Qué mujer queremos estar siendo? 

Lo que veo en general es que quedamos atrapadas en formas de hacer aprendidas, en resultados que nos incomodan, en formas de pensar de nosotras mismas que nos desfavorecen. Ante todo esto seguimos adelante, haciéndose cada vez más pesado, disminuyendo nuestra energía, impactando en nuestra vitalidad.

Generalmente todas ellas  apoyadas en creencias arraigadas, que no sabemos que están operando en nosotras, por ej: «los años no vienen solos», «tan mal no estoy», «podría estar peor», «tengo que ser fuerte», «voy a poder con todo», «no tuve suerte», etc…

Si bien es cierto que hay cambios con los años, también es cierto que las otras expresiones son pensamientos automáticos que se repiten tipo mantra en nuestras mentes.

La invitación es que aprendamos a cuidar nuestra energía vital. Sabiendo como distribuirla, en qué y de qué forma utilizarla. Así dejaríamos de estar tan cansadas y podríamos sentirnos más plenas, independientemente de la edad cronológica que tengamos…

Para ello estoy convencida que tenemos que conocernos y navegar  en todos los aspectos de nuestro ser mujer, y nuestra relación con cada uno de estos aspectos. Para ser y estar íntegras, requerimos abrazar  todas nuestras partes, desde el cuerpo, el placer, el gozo, la sexualidad, nuestras heridas, nuestros deseos, nuestros sueños, nuestras posibilidades, entre otras.

Un camino bien amplio pero a su vez bien definido.

Muchas veces nos quedamos atrapadas en cambiar acciones, hábitos, en empezar a poner límites,  en decir que NO, etc. Y en nombre de priorizarnos, para sentirnos mejor, a la larga nos damos cuenta que no tenemos tan claro si ese es el camino. Vemos que no alcanza, que nos agotamos igual,  quizá hasta en momentos nos estemos sintiendo  peor que antes, dado que con esos pasos que tanto nos pueden haber costado, no hemos logrado sentirnos plenas, ni más aliviadas, ni menos aún con más energía.

Entonces

¿Qué pasa?

¿Cuál es el punto en cuestión?

Es que todavía no nos hemos detenido a mirar nuestro Ser mujer, y la mujer que deseamos Ser.

Pudiendo observar qué tenemos disponible hoy para hacerlo, desde qué lugar daremos cada paso, qué es importante para nosotras en este momento de la vida, de qué forma elegimos hacerlo, si podemos solas o requerimos asistencia para llevarlo a cabo. Y lo más importante, que logremos sostenerlo en el tiempo sintiendo como en cada paso nos vamos revitalizando y construyendo nuestra integridad.

Una mujer que se reencuentra con sí misma: 

– Abraza sus dolores porque sabe que desde ellos nacerá  su fortaleza, y renacerá.

– Abraza sus angustias porque sabe que esas lágrimas  limpian lo que puede estar entorpeciendo.

– Abraza sus deseos porque sabe que ellos son las alas de su libertad.

– Abraza sus afectos porque sabe que ellos la constituyen.

– Abraza, se abraza, y se recuerda a si misma que…

Estando en sintonía con Ser, reflejará toda su belleza en el hacer 

Gracias por haberte tomado el tiempo para leer esta nota, te invito si te interesa continuar descubriéndote/nos, que me escribas. Hasta la próxima.

Rosana Gianarello
Directora y Formadora 
Ser y Hacer Interacción