Mi experiencia en Yoga

Mi experiencia en Yoga

Una de las primeras consignas que nos diste en el primer encuentro fue reflexionar y escribir: Porqué estoy acá? Cuál es mi intención? 

“Estoy acá comenzando el instructorado de yoga, porque desde que conocí la práctica comencé a aceptarme, a aceptar mis defectos. En las prácticas encontré el momento en donde me conocía más internamente, superé límites que mi mente me imponía. Decidí estudiar por un crecimiento y conocimiento propio y para compartir esta práctica con mis hijos y en algún momento llevarlo a más niños, y a personas de todas las edades también. Principalmente mi objetivo son los niños. Creo que es sumamente importante que tengan este tipo de experiencias y herramientas que el Yoga brinda, desde corta edad y que las puedan implementar en los momentos que más lo necesiten. Es mi mayor deseo terminar la formación y disfrutar de sus frutos”.

Ése era mi objetivo, quizás hoy lo leo y lo siento superficial después de haber vivido tantas cosas durante estos 2 años.

El primer año fue como cuando un niño prueba el dulce de leche por primera vez, y piensa “esto es delicioso”…

Finalice el primer año repleta de felicidad, con un torbellino de cambios internos que jamás creí lograr. No podía imaginar cómo sería el 2do año, puede haber más? Para mí todo lo que había visto en el 2019 era un montón y todavía me faltaba asimilar un montón de cosas, porque si algo tiene este recorrido es que cada encuentro es un proceso de aprendizaje y asimilación increíble. Mucha información y experiencias que a veces cuesta asimilar. Suponía que el segundo año sería repaso, más profundidad en técnicas o prácticas específicas. Recuerdo que en el retiro en Cariló, los compañeros que estaban ya en segundo me decían, el segundo año te vuela la cabeza! Yo pensaba, el primero ya me la voló no puede haber más!…

Tenían razón, si el primer año voló mi cabeza, el segundo voló mi corazón!. Fue como cuando estalla la primavera en un campo silvestre, donde brotan flores por todas partes, así finalicé mi formación, sintiendo que mi corazón era parte de todo y de todos, conectando desde ese centro tan sensible y poderoso a la vez. 

Unir la cabeza y el corazón no es tan fácil, más cuando le sumamos una pandemia… Pasar de unos encuentros con abrazos profundos a estar separados por la tecnología, fue todo un desafío. Pero me di cuenta que el amor traspasa cualquier limitación. Creía que los encuentros no iban a ser lo mismo, que no iba a poder conectar en las meditaciones, con mis compañeros, pero este año me demostró que no hay nada que pueda limitar las vibraciones que surgen desde el corazón, un grupo unido, una misma intención. Cada encuentro fue mágico y super esperado.

Aunque no fue todo “color de rosas”, en lo personal mi 2020 fue muy movido, pero si algo me sostenía era Arama, con sus prácticas, mis compañeros y la guía de un gran maestro! Alguien dijo es un “refugio” y así lo siento, no hay mejor descripción para ello.

Pasó por mi mente abandonar el instructorado, sentía que no podía con todo … Me pregunté y reflexioné, estás dejando porque realmente no podés?  O porque no querés encontrarte con más oscuridades? Tenía excusas para victimizarme, para postergarme… y ahí llegaron estos dos conceptos: “lo beneficioso vs lo placentero”. Tenía que elegir. 

Elegí seguir, me tomé una pausa, acepté y reconocí, y eso me ayudó a volver con más fuerzas, con la certeza que este es el camino que elegí en el 2019 con una intención. Hoy lo elijo con la seguridad que estoy donde quiero estar. 

Tuve quiebres, enojos, tristeza y por primera vez en 31 años las viví y acepté, dolieron y las pude soltar. Aprendí a correrme del dolor para poder percibir con otra mirada. 

En algún momento, Carlos dijo “hacer lo beneficioso es difícil al principio, pero al final es hermoso, se cosechan los mejores frutos, los que permanecen…” Hoy es tiempo de cosecha, amor, compañerismo, unión, familia, paz y la certeza de estar en el lugar indicado, con las personas correctas. La certeza de haber hecho lo  beneficioso! Y de haberme animado a salir de lo conocido. 

Hoy comprendo mejor que “nada ni nadie se cruza en tu camino por casualidad”

Aprendí de todos, me llevo enseñanzas de cada uno de mis compañeros, tanta sabiduría compartida en nuestros encuentros. 

Dicen que el maestro indicado se cruza en nuestras vidas cuando estamos listos para eso, y eso me sucedió cuando golpeé la puerta de Arama por primera vez… Gracias Carlos por tu guía, tu sabiduría, tus explicaciones simples. Por tu apertura y generosidad al compartir, por las palabras justas y oportunas. 

Sentir ese acompañamiento para un alumno es fundamental, donde muchas veces tambaleamos y no sabemos como seguir. Siempre te sentí cerca y confiando en mí, a veces más que yo misma. 

“En este momento, todo está bien” una frase poderosa que quedó grabada en mí corazón. 

Gracias por este recorrido juntos, por tantas experiencias compartidas, y que la magia siga haciendo de las suyas!

Orne