Si cambio mi manera de pensar, cambio mi manera de sentir

Si cambio mi manera de pensar, cambio mi manera de sentir

En su libro Nudos Mentales, Bernado Stamateas relata una situación que ilustra con claridad como nuestros pensamientos nos generan emociones; dice así:

“Supongamos que vamos a un restaurant y pedimos nuestro plato preferido. Pasan unos minutos, transcurre un tiempo prudencial y vemos que el mozo no se asoma por nuestra mesa.

Nos enojamos y lo llamamos, pensando que nos ha olvidado, pero cuando el mozo se acerca nos dice que hubo un comensal que se descompuso y tuvieron que llamar a la ambulancia por un aparente infarto. Inmediatamente, nuestro enojo desaparece.”

Claramente podemos ver como al cambiar nuestros pensamientos, cambia nuestra emoción. No son las circunstancias las que determinan nuestros sentimientos, sino la interpretación de las mismas.  Todos tenemos creencias, que determinan la valoración que hacemos sobre los hechos, las creencias en sí mismas no son ni buenas ni malas. Lo que puede ser bueno en un momento socio histórico cultural puede no serlo en otro. Las creencias que comparte una familia pueden ser buenas en ese núcleo familiar pero no ser compartidas por otro. 

Es muy importante determinar cuando hablamos de creencias que no existen verdaderas o falsas, aquello que para una persona puede ser potenciador o facilitarle avanzar en pos de sus deseos, para otro puede resultar limitante o perjudicial para su progreso. Entonces, es necesario aprender a observar nuestros pensamientos, para poder detectar aquellos erróneos que nos están perjudicando en algún sentido.

Un cambio de perspectiva trae consigo un cambio de sentimientos. Empieza con identificar aquellas creencias que te limitan y poco a poco al hacerte más consciente de éstas, vas a poder cambiarlas, modificarlas, actualizarlas… de nosotros depende.

Ana De Innocentiis
Consultora psicológica
11 5834 9485