Mi experiencia en Yoga

Mi experiencia en Yoga

Este año para mí fue muy intenso y lleno de aprendizajes, y aunque pasó rápido me dejó sensaciones y experiencias profundas que nunca había sentido antes. 

Las meditaciones tomaron otro significado, mucho más profundo, pude notar grandes cambios acompañados por las clases de la formación que se iban integrando a mi camino personal. Lo compartido en el grupo por mis compañeros, las tareas, los textos que leíamos, las charlas, me reflejaban alguna situación que se me estaba presentado, a veces sin saber cómo encararla y de pronto aparecía la respuesta que necesitaba. 

Tuve una gran lucha para lograr el hábito de la meditación diaria. Mi mente se resistía, apegada a expectativas. Me molestaba mucho si no podía hacerla en un momento determinado, sin ruidos, etc. Cuando pude reconocerlo y aceptarlo, empecé a fluir con la disponibilidad que tenía. La aceptación me permitió liberarme de enojos y frustraciones. Los ruidos ya no me molestaban, y pude retomar mi práctica varias veces en el día. Comprendí algo muy valioso y es que si se hacen las acciones diarias desde el corazón y en presencia también es meditación…

Otro aprendizaje que me deja este año es el de abrazar mis “sombras”.  La auto observación me enfrentó a mis miedos e inseguridades, a enojos y situaciones no resueltas, a muchas interrupciones mentales. Hubo una tarea sobre la dualidad del Bhagavad Gita que me ayudó a entender y aceptar esas sombras, a transitarlas como parte de mí misma. 

Otra enseñanza que me llevo “Lo beneficioso sobre lo placentero” … 

La palabra “devoción” tomó otro significado para mí. Antes la entendía como el ver a Dios en todo, pero no surgía de mi interior. Hoy gracias a una comprensión un poco más clara, a las vivencias en la formación y mi meditación, puedo reconocerla en mi interior como una sensación amplia, un agradecimiento natural. 

“El campo y el Conocedor del campo”, conceptos que fui comprendiendo mejor, vivenciando desde la observación.  Y aunque siento que recién empiezo a profundizar en mi comprensión, reconozco el poder de la práctica. “Lo que Percibe y lo percibido”, cuando comencé no entendía ciertos conceptos que explicaba Carlos, como el de mirar a través de una ventana…  Durante este año pude vislumbrar algo de ese “ojo” en el que se expresa lo divino, es otro gran tesoro que me llevo, una nueva mirada en la que seguiré trabajando.

La “presencia” durante el año pasado había sido un descubrimiento, este año la definiría como la unión entre cuerpo, mente, emociones y el espacio interior donde habita esa presencia. 

Otro tesoro que me llevo es el que llamamos “la tabla de la vida” Observación, reconocimiento, aceptación, acción… En una de las últimas meditaciones juntos, surgieron desde el grupo las características de esta “acción” y fue muy revelador para todos. Eran conceptos que ya sabíamos, pero la experiencia lleva a mejorar la comprensión. 

Me llevo una gran calidez del grupo, un gran sostén. Momentos de tanta sabiduría compartida desde el corazón, las devoluciones de Carlos, fueron experiencias muy nutritivas. Estoy muy agradecida a cada uno, fue hermoso haber compartido esta formación. 

Carolina